Menú

Una vez un amigo me preguntó si se podía llegar a ser exitoso sin alcanzar la riqueza monetaria ni amasar grandes fortunas. Le respondí que eso dependía de qué significara para él ser exitoso. Sin embargo, en el mundo actual es difícil decir que el éxito no esté signado por la acumulación de riquezas y bienes materiales, debido a la influencia de grandes personajes como Steve Jobs, Chris Gardner y Mark Zuckerberg. Es más que admirable, por ejemplo, lo de Jobs, que arrancó en un garaje el desarrollo de su computador Apple para, posteriormente, convertirse en un multimillonario.

Esa búsqueda de la felicidad refleja cómo, con perseverancia, coraje y humildad, se puede salir de la miseria y construir una empresa millonaria. Esto es lo que los modelos estadounidenses nos venden como éxito, y Panamá, al igual que el resto de Latinoamérica, vive imbuido por el sueño americano. De hecho, se escucha a experimentados expresidentes de otros países hablar y escribir de las bondades del sistema. Sin duda, lo que ha logrado la nación más “poderosa” del mundo es admirable y hasta envidiable. Su potencial se disparó, a partir de la II Guerra Mundial que, para los expertos en historia, fue el evento que la catapultó como la potencia económica que es hoy. Su filosofía “el tiempo es dinero”, su gente visionaria, sus fortalezas actitudinales (unidad, perseverancia y orientación a los logros) son incuestionables. Sin embargo, no todo es perfecto y mucha gente programada para pensar en su misma dirección, es incapaz de ver o, al menos, reconocer la otra cara de la moneda.

En Panamá, algunos escritores hablan de la educación estadounidense como la mejor del mundo, olvidando el concepto de educación integral que implica no solo “saber saber” y “saber hacer”, sino también “saber ser”. Sus fortalezas se localizan en la educación universitaria, la que ubica, al menos, a seis o siete de sus universidades entre las 10 mejores del mundo. Pero cuando se habla de educación preuniversitaria se observan sus fallas. Si tomamos como referencia las evaluaciones PISA, estas ubican a Estados Unidos (EU) muy por debajo de países orientales y nórdicos.

El saber ser implica ideales que van más allá del ideal del dinero, y que en la vida cotidiana son fundamentales para construir una sociedad sana, basado en otros valores que nos permitan relacionarnos mejor con nosotros mismos y los demás. Desde nuestra experiencia como terapeuta nos damos cuenta de que en la época actual muchos padres se esmeran por darle lo mejor a sus hijos, cosas materiales o de un gran valor monetario, y están tan ocupados que no tienen tiempo para escuchar, sin darse cuenta de que lo que tiene más valor no se puede comprar con dinero: Un abrazo, las palabras Te Amo y tiempo.

Tal vez, desde nuestra cultura, influenciada por la de EU, sea imposible ver que el éxito está en imitar a los Gandhi, a los Ascanio Arosemena o a la madre Teresa. Tal vez solo quedaba decirle a mi amigo que el verdadero éxito se alcanza con pequeños detalles y que la persona más exitosa es aquella que al despertar abraza a sus seres queridos, da los buenos días al extraño, ayuda sin esperar nada a cambio, sonríe para calmar la angustia y tensión de otros, cede el paso al anciano angustiado o al conductor desesperado, da las gracias y sabe perdonar, respeta su vida y la de los demás, siembra un árbol y pasa más tiempo con su familia. Son personas que saben vivir con lo que tienen, ya sea mucho, poco o nada.

 

Mg Ivan Samaniego

Psicologo , Otras Especialidades , Consulta Online

Psicólogo clínico, psicoterapeuta, hipnoterapeuta con experiencia en el abordaje de alteraciones mentales y emocionales...

Ver perfil
Ayuda